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viernes, julio 08, 2016
" Uno de mis sitios favoritos para llorar es el coche, las lágrimas se van con los km. En un simple trayecto Madrid - Talavera puedes resolver tu madeja de sentimientos cual monstruo de colores y vaciarte, abrazar tu tristeza y tu vacío, entenderlos, quererlos y mimarlos para recomponerte en el km 119, mientras cantas Adele a voz en grito, y bajar del coche con una sonrisa. Es curativo."

Bitácora de un alma libre. Continue reading →

Querido nadie

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martes, agosto 18, 2015
No quiero que pienses, quiero que vueles... conmigo.
Y tú no eres capaz de volar porque no tienes alas, porque no las quieres, porque no me quieres. Quieres y no quieres quererme, no quieres porque no te dejas. 
Te prohíbes sentir y si no sientes nunca aprenderás a volar.
Te he visto andar hacia atrás y coger carrerilla, impulsarte hacia delante para después quedar suspendido en la nada más absoluta.
Lo siento, pero no puedo quedarme en la nada, yo ya estuve allí y volví siento todo.
Decidí ser todo para mí, para siempre, para otro todo.
Créeme, saldrás de la nada, aunque todavía no sepas que estás en ella, aunque nadie te haya contado a qué huele o qué hay allí.
Ahora solo tienes que tomar la decisión: aprender a volar o no.
No dejes que nadie decida por ti, no te ciegues, no dejes que te anestesien, no lo hagas tú.
Sé consciente y siente, solo así podrás ser libre y solo siendo libre podrás ser tú. Solamente siendo tú o yo se es único, y al fin y al cabo todos buscamos eso, no? Ser únicos y especiales para otro alguien, también único y libre.
No quiero ser nada para ti, no te quiero y no quiero quererte. 
Quiero que tú seas todo para ti y yo para mí, porque esa es la única manera de despegar el vuelo y lanzarse al vacío. 

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Breve y mojada reflexión

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martes, agosto 18, 2015
Cuando llegó a aquel enorme lago, la barca estaba ocupada.
Esperó pacientemente hasta que ella se marchó y ocupó su lugar gustosamente y sin pensarlo.
Le miró y le incitó a remar, Y titubeante cogió el remo y lo introdujo en el agua lentamente.
Pasó tiempo hasta que Y comenzó a remar muy despacio.
Por cada 10 de sus remadas, Y daba una; apenas avanzaban.
Siguió remando, pensando que con el tiempo él incrementaría su velocidad de remada. De hecho, Y a veces lo hacía, para luego volver a su velocidad habitual.
En lugar de avanzar, la barca solo daba vueltas en círculo, se estaba empezando a marear. Y parecía tranquilo y cómodo en su estancamiento.
573 vueltas en barca después, se dio cuenta de que nada cambiaría hasta que no abandonase el barco.
Después de pensarlo mucho, soltó el remo y saltó al agua.
No sin esfuerzo llegó a la orilla y abandonó el lago.

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